viernes, 14 de noviembre de 2014

"... but Belfast... Belfast has the reason!!"

“Nueva York tenia los pantalones, Londres tenia los peinados, 
pero Belfast tenia los motivos.
 Yo creo que fue una alternativa a todas las estupideces sectarias que
 teníamos aquí en aquel momento. Creo que alguien dijo: Si algún
 lugar en la mundo necesita el punk, ese es Belfast”

De esta manera Terri Hooley, “Padrino del Punk” en el Ulster, nos resume como este movimiento se convirtió en la salvación para muchos jóvenes norirlandeses, que crecieron en un conflicto sectario que mantenía dividido el país en dos comunidades : católicos y protestantes.

El Punk como movimiento juvenil surgió de Nueva York a mitad de la década de los 70s y se convirtió en un movimiento popular gracias a bandas como
The Ramones. En 1977 se extendió 
por Europa gracias a su versión londinense liderada por grupos como  
The Sex Pistols o The Clash.

“Cuando el punk llego hasta el Ulster, nunca nadie antes tuvo tanta excitación y diversión. Entre las bombas y los disparos, los odios religiosos y los ajustes de cuentas, el punk le dio a cada uno la oportunidad de VIVIR por un glorioso momento” Joe Strummer

Ese primer año para la pequeña escena punk de Belfast no fue fácil ni multitudinario, pero a finales de ese año habría un evento que se convertiría en el catalizador del movimiento en Irlanda del Norte. Los mayores del lugar recuerdan ese evento como
“The Battle of Bedford Street” o simplemente “el concierto suspendido de los Clash en Belfast".
Como algunos ya sabrán, el 20 de Octubre del 77 los londinenses
The Clash volaron hasta la capital del Ulster para dar un concierto que nunca se realizaría. Aquella misma tarde el Ayuntamiento de la ciudad se negó a que se realizase un concierto en el mítico Ulster Hall en el que participasen “esos repugnantes punks”, y envió al RUC (Royal Ulster Constabulary) a disolver a los aproximadamente dos mil jóvenes de ambas comunidades que se agrupaban frente a la sala. Cuando a las puertas del lugar corrió el rumor de que acababan de cancelar el concierto, hicieron lo que estaban acostumbrados a ver en su dia a dia: unos cuantos jóvenes cortaron la calle, mientras que otros tantos apedrearon la sala. Eso condujo a una carga policial con los correspondientes detenidos y heridos. El concierto no se realizó, pero ese evento fallido unió por primera vez a jóvenes de diferentes zonas de la ciudad. 

“Esa fue la primera vez que nos dimos cuenta de que había algún tipo de escena, y que ahí habían muchos punks. Unos dos mil en el centro de la ciudad, Católicos, Protestantes, ricos y pobres, todos unidos por una causa común. Desconocidos se convirtieron en amigos para toda la vida y se hicieron acuerdos para formar bandas esa misma noche. El Punk Rock había ido más allá de todas las fronteras y barreras”  
Guy Trelford escritor de “It makes you want to Spit”.

A raíz de ese concierto anulado se crearon nuevas amistades y conjuntos musicales, y
 la escena empezó a tener una cierta consistencia gracias a la 
unión entre jóvenes de ambas comunidades.
De esta manera llegó 1978 que se convirtió en el año en que los jóvenes punks liberados 
de prejuicios formaron el movimiento juvenil que devolvió la noche a la ciudad de Belfast. Ese
 año los chicos ya compartían grupos, salas de ensayo, editaban sus propios fanzines
 y organizaban sus conciertos en el primer cruce de comunidades desde que estalló 
el conflicto. El odio sectario continuaba en las calles y como los punks no podían 
cambiarlo, trataron de construir su propio Ulster alternativo.
Esta comunidad mixta y alternativa se estableció principalmente alrededor de dos 

emplazamientos: la tienda de discos Good Vibrations Records, situada en Great Victoria Street, 
y el Harp Bar, un tugurio medio pub, medio sala de striptease, ubicado en Hill Street.

En este "programa" de radio queremos recordar los discos que consiguieron editar estos chicos pese a la situación que vivia su pais. Time to be Proud! 


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